MENOS SEGURIDAD


“Cada vez que una persona compra un producto de contrabando está  patrocinando el narcotráfico. Mandan la droga y vuelven con mercancía para venderla en Colombia y de esa forma monetizar esa operación. El contrabando y el lavado de activos son dos caras de la misma moneda”.

Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda de Colombia

 

El contrabando es un delito pero al mismo tiempo es la gasolina para organizaciones criminales de diferente índole, cuyo accionar impacta directamente en el orden público y la seguridad ciudadana.

No es solo un problema fiscal, no se trata únicamente de una fuga de impuestos. Es un asunto de seguridad y defensa nacional.

Los ingresos derivados del tráfico ilegal de mercancías son utilizados por bandas criminales, narcotraficantes, minería ilegal y organizaciones de sicariato para lavar activos, financiar acciones violentas y patrocinar todo tipo de conductas delictivas.

Esas organizaciones hacen esfuerzos por controlar zonas de su interés. El contrabando se convierte en una fuente de recursos que facilita la corrupción de funcionarios públicos y de particulares, el lavado de activos y la financiación de otras actividades delincuenciales.

El contrabando es una especie de catalizador de recursos ilícitos, un canal a través del cual muchas redes criminales insertan y dan flujo a sus ganancias. Y trasciende las fronteras, porque las organizaciones criminales  nacionales tienen vínculos con carteles internacionales de droga o de blanqueo de capitales.

En la medida en que una organización criminal tenga dinero para operar, podrá perpetuar su accionar delictivo y seguir atentando contra la seguridad del país.

Además, existe un contrabando directo de armas, municiones y otro tipo de implementos de utilización privativa de la fuerza pública, que son usadas por estos grupos para desestabilizar el orden interno.

 


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Fecha de publicación 13/12/2017
Última modificación 13/12/2017

HISTORIAL

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